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Lo mejor de los mariachis en la CDMX

8 Ago , 2017  

El ser humano siempre quiere disfrutar de un buen espectáculo, siempre está expectante para que algo diferente lo termine sacando de su rutina. Nadie quiere vivir encerrado en la monotonía del día a día, del trabajo, y de los mismos patrones que se van repitiendo inexorablemente.

Cualquier brisa de libertad es aceptada por los cuerpos cansados de los seres que están atrapados en la espiral de la regularidad. Y algo que siempre termina acelerando el corazón— aunque parezca el remedio más simple y sencillo— es presenciar la música de los mariachis. Sí, leíste bien, solamente basta eso.

La música de los mariachis en la CDMX, o en cualquier parte del mundo, tiene un efecto inexplicable. Es una nostalgia la que en tu corazón se puede apoderar; el orgullo de ser mexicano va pasando por tus venas como una descarga eléctrica; la emoción de ir siguiendo las letras que desde chiquitos nos han ido enseñando; o simplemente, los recuerdos que este tipo de muisca se van generando en tu mente, hasta apoderarse completamente de tu estado de ánimo.

Mariachis-en-la-CDMX

Todos tenemos recuerdos con respecto a este género, una fiesta, un mal de amores, una despedida, o el término de una graduación.  Es inevitable que nuestra mente viaje a un lugar cuando escuchamos estas canciones, porque es de mexicanos nacer con esta música en nuestros genes, en realidad nunca tuvimos mucha escapatoria. Ya fuera por Pedro Infante, o por las películas del siglo de oro que tanto impacto tuvieron en la sociedad.

Entonces, no importa cuántas veces pudimos haber escuchado cada canción, ni con qué interprete. Es una forma en la que nuestra monotonía se derrumba, por todo lo que describí anteriormente. La cura, en muchas ocasiones, se encuentra a nuestro alrededor sin siquiera darnos cuenta. Es tan sencilla, y está tan a la mano, pero nosotros creemos que solamente la podremos encontrar a través de joyas, dinero, autos. Y nos sentimos infelices si no podemos comprar un Mercedes.

Los detalles más insignificantes son los que elevan más alto nuestro corazón, no siempre todo tiene que ser material. Son las experiencias las que nos vuelven mejores, y las que aportan más a nuestra felicidad.


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